Va a ser que no. La Semana Santa, al menos en Sevilla, tiene muy poquitas muestras de espíritu cristiano. Porque, vamos a ver, ¿cuál es el más importante de los mandamientos de la ley de Cristo? "Amaos los unos a los otros como yo os he amado". Pues de eso, "nanai". Que me explique alguien qué tiene de amoroso que las señoras te griten, increpen e insulten cuando te ves atrapado en el centro. No hay salida, todas están taponadas de gente, te quedas encerrado en medio de las procesiones sin posibilidad de escape. Entonces intentas salir por la calle que ves más clara y un amigo te comenta "¿seguro que se puede salir por aquí?" a lo que te atreves a contestar "en Semana Santa no queda otra". Ese ha sido tu mayor error. La señora mayor que has dejado justo detrás no duda en saltar, con peor cara que un orco de Moria al que le han metido el anillo único por sus posaderas:
- Se hace, pero no se debería.
- Señora - le contestas- tengo que ir al trabajo y está todo colapsado.
- Pues eso lo tienes que preveer - contesta la buena cristina haciendo alarde de la solidaridad propia de su creencia - porque por aquí no se puede pasar. Hay que tener un poquito de respeto y de caridad cristiana.
Eso por no hablar de las "sillas paraguas". Van en manadas y sus dueños se sientan estratégicamente para impedir el paso de cualquiera que necesite pasar: gente que se está mareando y/o que necesita atención médica, pobres incautos que se ven obligados a cruzar o simplemente guiris despistados.
Luego están las famosas "
bullas sevillanas". Las definiremos:
Dícese de el mogollón de gente que se forma en cualquier parte de Sevilla consistente en una masa en la que solo se pueden distinguir brazos y cabezas. El canto típico de la bulla sevillana está formado por gritos de "tu puta madre", "¿tienes algún problema?" o "Manolo. ¿está contigo el niño?"·
Encontraremos
bullas desde el Prado de San Sebastián ininterrumpidamente hasta la Encarnación más o menos. Aunque, cuidado, porque este fenómeno se ha extendido a nuestro maravilloso nuevo medio de transporte, el Metro, donde la batalla

es aún más cruenta. Es un arte andar en medio de una
bulla. Se debe colocar un brazo sobre el pecho, sobretodo si eres chica, y la otra mano usarla para agarrar fuerte al amigo/familiar que tienes delante. Debes agarrarte siempre del pantalón, si lo haces de la prenda superior ésta sufrirá desgarros y nunca lo agarres de la mano porque recuerda que esa otra persona necesita una para cubrir su pecho y otra para no perder al de delante. Respecto a los pies, debes andar dando pasitos cortos y lo más rápidos que te sea posible. Debes arquear tu cuerpo así te vengan los codazos de izquierda o derecha y siempre ponerte detrás de un grupo de quinceañeras, ¡a ellas todo el mundo les deja pasar!.
Como hemos comprobado, el comportamiento de la gente en las bullas tampoco es cristiano cristiano que se diga. Es más bien comportamiento de "
capillita", ¿qué es un capillita"? Definámoslo:
Dícese de la persona, mayoritariamente sevillana, aficionada a la Semana Santa. Por norma no será católico prácticante, de hecho en muchos casos ni siquiera procesará fé cristiana alguna. Eso sí, es bastante intransigente con su afición a los pasos y siempre tendrá una procesión favorita que, por supuesto, será mejor con diferencia que las otras. No necesita el librito de "El Llamador" porque su fé en los pasos de Semana Santa le guia.
Los
capillitas se defienden de su propio comportamiento en las
bullas diciendo que "hay que ser comprensivo, que es Semana Santa, que si hay que tener caridad cristiana..." Pero solo hay que ser comprensivo con ELLOS, no con los
damnificados por la Semana Santa, otra cosita que debo definir:
Dícese del sevillano (o sevillana) al que no le gusta, no le interesa la Semana Santa o simplemente tiene la desgracia de tener que cruzar el Centro para ir a trabajar o desgraciadamente vive en el Centro y no puede huir de la ciudad.Estos pobres tienen hasta una página en el
Facebook (de la que, por supuesto, soy fan). Ya el viernes antes del Domingo de Ramos planean su semana para no tener que ir más allá de Nervión, aunque dependiendo del día ni siquiera eso les sirve de escapatoria. Se les suele ver en Centros Comerciales, en pueblos de la provincia y en sus casas viendo series de TV atrasadas o jugando a ese juego que no se ha podido terminar antes. No obstante, SIEMPRE, sea por el motivo que sea, ven truncada su vida diaria por la Semana Santa: esperas de años en las bocas de metro o paradas de autobús, miles de calles cortadas, ausencia de contenedores (y de farolas, kioskos, señales de tráfico, catenarias...) en el Centro para que puedan pasar las hermandades o el ruido infernal de las procesiones de Madrugá, si es que viven en el Centro.
Digo yo que esto es para que todos recordemos que es Semana Santa teniendo nuestro via crucis particular, ¿o no?.
Por no aburrir termino ya de demostrar que la Semana Santa tiene de santa lo mismo que yo de Santa Teresa de Calcuta. Y es que no puedo irme sin hablar de los
CARRITOS DE BEBÉ. Vamos a ver, si e

s que el bebé no va a acordarse de los pasos que ha visto, ¿pa qué lo llevas?. Criaturita. ¿Es caridad cristiana tener a niños tan pequeños dentro de las bullas, escuchando palabras soeces de los capilitas, soportando empujones en el metro y en la calle, pasando calor...? Y si te lo llevas, si haces pasar por eso a tu bebé, ¿no es mejor llevarlo en una mochila porta-bebé?. ¿O es que como ahora hay metro hay que colapsarlo de carritos de bebé? Coño, que no he visto jamás en Sevilla tantos carritos, ¿es esto un nuevo baby boom? ¿O los alquilan para no dejar pasar a la gente en las bullas? Recomiendo al Ayuntamiento poner un metro-bebé solo para los carritos o bien que los nazarenos en lugar de repartir caramelos regalen mochilas porta-bebé.
Por caridad cristiana.
Luego está el tema de llenar de oro a las imágenes, que muy cristiano tampoco me parece, ni eso de que existan 15.000 vírgenes, ¿pero Jesús no tuvo solo una madre? Pero de eso hablaremos otro día.
¡FELIZ MIÉRCOLES SANTO! Y cuidado con las bullas.
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