7/11/2010

Algo nuevo (Something new)


Hablaba en mi anterior entrada del futuro incierto de este blog, de volver al sitio del que vienes... en definitiva, de cambios. Hoy tengo el honor de publicar un texto original de Macarena G. Navarro, mi hermana pequeña. A sus 16 años explica con enorme soltura cosas que yo, a mis 28, todavía no he terminado de entender. Os dejo con su "ALGO NUEVO". Disfrutadlo:
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Es raro pensar en lo que nos asustan las cosas nuevas y, en que en cambio, llevamos toda la vida haciendolas, cambiando. A veces deseas tanto mantener lo que tenías que cuando algo amenaza con cambiarlo, te encierras en el no. Sin saber si será bueno o mejor..... Para ti, todo cambio es malo si es cambiar algo bueno por otra cosa sin saber lo que será.


También está ese pequeño asuntillo de no saber lo que vendrá, el vértigo constante antes de tomar una decisión o hacer algo en tu vida, el temblor de manos, dolor de cabeza, la preocupación de considerar: ¿y si me equivoco?, ¿y si resulta que, si no hubiera cambiado, todo hubiera ido bien?. A veces todos esos reproches nos paralizan y deseamos no tener que tomar ninguna decisión, que sean nuestros padres los que decidan por nosotros, ellos que saben más de la vida, ellos que ya se equivocaron, sufrieron y CAMBIARON. Y si ellos no eligen bien, es mucho más fácil culparlos de nuestros errores y frustraciones “Si no hubieras hecho esto, yo sería ahora más feliz”.


Pero hay momentos en la vida en los que tienes que plantearte: ¿Qué quiero hacer?, ¿Quién quiero ser?, ¿Alguien que se conforma con tener una vida simple, sin preguntarse cosas y sin querer arriesgar para no perder? ¿o quiero ser alguien con aspiraciones y ganas de conocer el mundo que nos rodea, dejando mi huella en él? Aunque parece obvio que la gente escogería la segunda opción, alguna gente se sigue encerrando en el NO, en el miedo, en el “Es mejor lo malo conocido que lo bueno por conocer” y reconozco que, en algunos casos, yo también podría aplicar esa norma, pero si esta norma hubiera sido aplicada para todo, no se hubiera sabido lo que hay más allá del mundo ni el por qué de las cosas....¿Creéis que Galileo tuvo miedo de cambiar cuando descubrió que la tierra giraba en torno al Sol?, ¿Y Neil Armstrong cuándo viajó a la Luna? Yo pienso que si, ya que el miedo es algo que está presente en cada uno de nosotros durante toda nuestra vida, pero entonces, ¿Por qué lo hicieron?¿Por qué prefirieron cambiar? Al no estar en su cabeza no lo sé con seguridad pero me imagino que ellos, como el resto de los mortales, sopesaron sus prioridades y decidieron que el miedo no los frenaría.


Así que, me pregunto, como creo que ellos también lo hicieron, ¿Por qué tener tanto miedo al cambio si la vida misma es un gran cambio?

Por: Macarena G. Navarro
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Me emociona, porque me lo ha enviado para que tenga contenido para el blog y así no cierre estos Campos de Fresas... pero a mí me parece que deberíamos animarla a que creara ella su propio espacio, intuyo que podría merecer mucho la pena, ¿qué os parece?



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7/07/2010

Get back to where you once belong

Perdonará el público noctámbulo que esta entrada la escriba sin corregir, sin revisar y sin darle una vuelta de tuerca para que en lugar de ser fruto de un impulso diga con precisión lo que quiero transmitir. Aunque, ¡calla!, si es lo que hago siempre.

Este blog nació con el propósito de sustituir al cuaderno que siempre llevaba encima y en el que escribía sensaciones, emociones, recuerdos, pasajes, mis textos... Parecía entonces una idea genial compartir todo ese mundo interior con completos desconocidos. Bueno, al fin de al cabo se supone que únicamente lo leerían mis amigos ya f ueran reales o virtuales.

Pero, curiosamente, desde su concepción siguió unas pautas claras: todas las entradas, por ejemplo, tendrían por título un fragmento de alguna letra de Los Beatles o el título de una canción suya. Y cuando digo Los Beatles me refiero juntos o por separado. Incluso el título del blog, Campos de Fresas, estuvo pensado a conciencia. Esos campos simbolizaban, y simbolizan, mi primer reportaje "publicado" y cómo abrí una puerta que luego no pude volver a cerrar: la de la beatlemanía. Si tienen algo de tiempo les contaré su bonita historia:

Corría el año 1996 y yo estudiaba segundo de BUP en el instituto Luis Cernuda de Sevilla. Llevaba un año viviendo en la ciudad del Guadalquivir pero todavía no había encontrado mi sitio. Y con mi sitio me refiero a esos amigos con los que charlar de gustos y propósitos compartidos. Tenía amigas, pero de otro tipo. Si, conocía a alguna gente pero la que me parecía interesante no parecía pensar lo mismo de mí. Admiraba a los grupos de chicos mayores que filosofaban en la cafetería, tan bohemios ellos y tan hippies, ¡quería ser como ellos!. A la mínima oportunidad me intentaba arrimar a escucharles para tomar buena nota de qué música escuchar y qué libros leer.

Para cuando Antonio me ofreció escribir en la revista del instituto sobre John Lennon (bueno, realmente no recuerdo si me ofreció yo o cómo pasó todo... me puse histérica de la alegría) ya le había escuchado ese nombre junto con el de Los Beatles muchas veces, a él y a sus amigos. En alguna ocasión me habían dicho que si me gustaban Fool's Garden o bien Oasis debían gustarme ellos. Pero debo confesar que por entonces no había escuchado ni una vez a los de Liverpool con conciencia de que fueran ellos.

El caso es que acepté escribir sobre Lennon como si fuera la mayor de las fanáticas del artista aunque me sonara ligeramente el nombre y punto. Antonio y David me documentaron prestándome el libro de Sierra i Fabra "El joven Lennon" y la música la saqué de una vieja casette que me prestó una amiga, un grandes éxitos. Lo que descubrí en esa cinta y ese libro cambiaría para siempre mi vida y me inspiró un reportaje llamado "Campos de fresas para siempre". Aquellos bohemios a los que casi idolatraba me felicitaron por lo que había escrito y eso supuso para mí lo máximo por entonces. Pero, además, ahí terminé de convencerme de que lo que quería ser, con toda mi alma, era periodista. Porque el proceso de escribir aquello para El Ghetto (así se llamaba la revista) me había hecho más feliz que casi cualquier cosa de mi corta vida.

Y por eso este rincón tiene el nombre de aquel reportaje. Pero hoy por hoy siento que este blog ha cubierto un ciclo y que de aquella intención inicial de ser cuaderno de bitácora no queda nada. He vuelto a llevar una libretita encima. Como le decía a un buen amigo por correo hace unos días, la evolución de los usos de internet y las redes sociales nos están haciendo caer en trampas peligrosas, como no hablar realmente con tu entorno porque toda la información que necesitas de ellos la tienes en su "muro" de facebook. O publicar allí que te graduas, cumples años, te casas o te separas... casi a tiempo real.

También será, no lo sé, que ya no soy aquella niña que necesitaba explotar y lanzar al mundo lo que llevaba dentro. Ahora soy una ¿joven mujer? que prefiere centrarse en ofrecer a ese mundo lo que siempre quiso: su forma de hacer periodismo. Siento que este blog me ha acompañado a lo largo de un proceso complicado que ha cubierto varios años de mi vida. Pero esa etapa está cerrada y no sé si con ella deben morir los Campos de Fresas o deben reinventarse como el Fénix que otras veces demostraron ser.

O quizá todo esto no sean más que disertaciones de una lunática, en el buen sentido de la palabra, una calurosa noche de verano...

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