3/12/2011

We can work it out

La adquisición de nuevos hábitos nunca es un camino de rosas. Requiere cierta constancia que, a mis casi treinta años, creo que tengo. Así que a día de hoy tengo la bandeja de tareas de mi Remember the Milk hasta los topes y la agenda la voy llevando a medias, pero vamos avanzando. Influye también la falta de costumbre de mirar por las mañanas las tareas que puedo ir haciendo y que últimamente apenas tengo tiempo de organizarme porque vivo una de esas épocas en las que los acontecimientos inesperados te van llevando de un lado para otro.

Pero bueno, mis proyectos vitales van evolucionando y me doy cuenta de que cuando tienes claro qué camino quieres seguir en tu vida y eres honesto contigo mismo, la senda se va abriendo ante ti sin que casi te lo propongas. Ese tipo de cosas me hace pensar que he escogido el camino correcto. La cosa es que todavía no sé a dónde me llevará. Pero eso es lo que hace que sea más excitante, ¿no?

En fin, termino esta reflexión de fin de semana con mi proyecto más inmediato, resaltado en negrita en mi agenda de mañana: ¡¡voy a ver Torrente 4 en 3D!! Creo que las películas de Jose Luis Torrente me gustan tanto porque alcanzan cotas absurdas de lo despreciable. Te quedas alucinado diciendo "no puede ser que esté diciendo eso" y te tienes que terminar riendo. Bueno, os dejo el trailer de esta obra maestra, que promete ser la mejor de la saga. La canción principal es de Bisbal, que ha ganado muchos enteros con este tema mezcla de banda sonora de James Bond y homenaje a los Chichos:



¡¡FELIZ FIN DE SEMANA!!

3/09/2011

I read the news today, oh boy...

Escuchar a Iñaki Gabilondo hablar de periodismo es siempre inspirador, me recuerda por qué estoy dispuesta a tanto por una vocación que no todos entienden. El maestro dice que no es una profesión, sino una forma de vida, y yo no lo tenía claro hasta que empecé a pensar en los ojos con los que miramos el mundo los que amamos esa profesión.


Domingo, diez de la mañana. Varias personas esperan el bus pero delante de la parada hay un contenedor. Cada cierto tiempo alguien se asoma para comprobar si calle abajo ya viene, vuelve a su sitio original y sigue esperando. Los demás le miran esperando un gesto para saber si viene o no viene el esperado 2. Si no lo obtienen, otro se adelanta para comprobarlo por él mismo y seguramente también se guarde la información para él. Entonces es el turno del periodista, que otea la calle e informa a los demás: "ahí viene".

Viaje en autobús a Jaén, varias mujeres se ponen al día de sus vidas, su día a día. Una de ellas cuenta una anécdota doméstica y, cuando se dispone a contar una segunda, la periodista del grupo intenta llegar al fondo del asunto. En un abrir y cerrar de ojos le ha sacado las 5W del caso (qué, quién, cómo, cuándo y por qué) e incluso ha buscado otra fuente para contrastar la información.

Dos ejemplos cotidianos, casi cómicos, del sinvivir del periodista. Si acude a una charla siente la necesidad de sacar los titulares y hacerlos públicos. Cuando va a cualquier evento cultural no puede remediar analizarlo y elaborar una crítica, si va al baloncesto necesita ver los parciales de los jugadores y hacer saber al mundo que ese alero tiene futuro. De no llevar su libretita y hacer todas estas cosas está incómodo, luchando por no olvidar las claves de un artículo al respecto que nunca escribirá. Las redes sociales no nos ayudan, no señor. Mis amigos me suelen acusar de adicción a ellas porque siento la necesidad de compartir la información que pienso puede interesar a mis seguidores, no puedo evitar procesar lo que comparten otros ni llegar al fondo del asunto. Así que termino como este pasado lunes, escuchando un discurso de Pastrana por el día de la mujer trabajadora mientras tuiteo los titulares que va dando y mis compañeras me miran extrañadas, seguramente pensando que soy una maleducada por jugar con el móvil mientras el pobre hombre habla.

No cuento ya lo mal que lo paso con Spotify, me tengo que centrar mucho en lo que esté haciendo para no pararme cuando empieza una canción y colgarla en facebook haciendo mi propia presentación al estilo de los 40 Principales: "ahora vamos a con el éxito de los noventa de la actriz y cantante Jennifer López, primer single de su premiado trabajo On the 6. Esto es Let's Get Loud" O de lo que sufro cuando veo/escucho/leo una entrevista a un personaje que yo querría entrevistar. Especialmente con Antonio Gala, Emilio Aragón, Olivia Harrison y Yoko Ono me suelo acabar tirando de los pelos. No, cuando entrevistan a Paul McCartney o Ringo Starr no me pasa porque soy consciente de que si los tuviera delante no podría más que tartamudear y todo lo que dijera me parecería una estupidez más grande que cuando Bisbal y Chenoa le preguntaron a Paul por una canción de Lennon...

Así que, niños, buscad otra vocación porque la vida de periodista te atrapa y ya nunca te suelta... además se gana muy poco.

¡Feliz miércoles!


Creative Commons License
Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.

3/03/2011

"Empezar bien ahorra trabajo"

Si, la frase es de Mary Poppins. Comencemos.


Hoy os quiero hablar del método de productividad que estoy empezando a seguir. Se trata del famoso GTD de David Allen que, como comenté ayer, debe su nombre a su libro llamado "Getting Things Done" (Organízate con Eficacia en su versión en español). Por el momento no llevo muy avanzada la lectura pero he empezado a aplicar un concepto que ha cambiado mi vida. Allen dice que usamos nuestra memoria a corto plazo para recordar las cosas que tenemos que hacer, ya sean más o menos importantes. Cosas desde comprar el pan a una entrevista de trabajo son almacenadas en una parte de nuestro cerebro que tiene una capacidad limitada. De hecho funciona como la RAM de un ordenador, tiene un número limitado de acciones que puede hacer a la vez antes de petar, así que cuando está llena nos lanza recordatorios de esas cosas que tenemos pendientes. El problema está en que la memoria a corto plazo no nos pregunta en qué momento queremos recordar las cosas y ¿qué pasa? que en el momento que te acuerdas no puedes hacer nada por resolverlo. Es como cuando yo ayer en la ducha recordé que tenía pendientes unas gestiones urgentes del trabajo, me frustró un poco saber que a menos que me enfundara en el albornoz y saliera corriendo de casa esa tarea debería esperar hasta la tarde.

Y ¿cómo se consigue vaciar nuestra "memoria RAM" para centrar nuestras energías en resolver y no en recordar nuestras cosas pendientes? Pues volcando toda esa información en un sistema en el que confiemos plenamente y que tengamos la seguridad de que vamos a revisar. No me lo creía, pero he comprobado que si nuestra memoria a corto plazo está convencida de que vamos a revisarlo deja de preocuparse, se queda en blanco. Ese estado es genial, te permite concentrarte en lo que haces sin pensar en qué estarás haciendo dentro de una hora. Como suele decir mi madre "los niños pequeños no se cansan porque se concentran al 100% en lo que están haciendo en ese momento".


Ahora queda encontrar ese sistema en el que confiar. Ahí a cada uno le vendrá mejor una cosa u otra, yo os cuento lo que he empezado a hacer. En una libretita mona que llevo siempre encima me voy apuntando todo lo que se me ocurra que debo hacer, desde "buscar música de este grupo" o "llamar a mi hermana Sonia para contarle cual cotilleo" hasta "organizar una reunión de la sección sindical". Cuando tengo un rato vuelco todas esas tareas pendientes en la aplicación web Remember The Milk. De las muchas que recomienda Berto Pena me he decidido por probar primero esta porque me resulta muy fácil. Tengo varias listas (trabajo, estudios, personal...) y dentro de cada una de ellas voy metiendo las tareas, si se van a repetir en el tiempo (por ejemplo cepillar a mi perro es algo que hago semanalmente) y si tienen fecha límite. También pongo un tiempo estimado que emplearé, lo que me viene genial porque así cuando tengo un rato de esos de "estoy aburrido, ¿qué hago?" puedo buscar una tarea acorde al tiempo del que dispongo. Además así organizo mi tiempo de "no hacer nada"mucho mejor. Para que no se me olvide mirarla, tengo la aplicación como página de inicio en mi móvil, como gadget en mis dos cuentas de gmail... Me falta ponerme un post-it en la frente pero, de momento, me está funcionando genial. Seguiré informando de mis avances, por el momento es un alivio tener la vida más organizada.

¡Feliz jueves!

3/02/2011

Getting Better

Bueno, bueno, bueno. Dos meses enteros de incertidumbre, de no escuchar a mis tripas y de sentirme perdida y derrotada por la vida han sido más que suficientes. He vuelto a hacerlo, he cogido mi vida por los cuernos y he tomado decisiones arriesgadas pero necesarias. No es que yo sea nada especial, seguro que vosotros lo habéis hecho miles de veces, pero me suele costar escucharme a mí misma cuando lo que pretendo decirme contradice a la lógica. Mis amigos, mi familia y, sobretodo, Oni me vuelven a demostrar la gran suerte que tengo de tenerlos cerca. Todos me apoyan incondicionalmente e incluso están siendo parte importante en los cambios. ¡Gracias a todos!

Tengo otra buena noticia, y es que aquellas conversaciones que tenía pendientes con gente que me es muy querida ya han sucedido y con balance más que positivo. Hace poco le decía a Oni que no termino de entender por qué estoy en constante proceso de evaluación personal ni por que la gente que tengo alrededor (el primero él) no teme decirme a bocajarro lo que piensan de mí. Le preguntaba si acaso creían que era más fuerte de lo que soy. Pero, hablándolo, los dos coincidimos en que eso es una bendición. Es fenomenal que me puedan decir las cosas así y yo siempre preferiré estar jodida por ver que cometo un error a vivir en la ignorancia. Siempre.

Más cosas... el blog. Como ya adelanté va a jugar un papel importante en este proceso. El de contarlo por si a alguien lo que yo hago o decido le puede servir para su propio crecimiento personal. Por el momento puedo adelantar que he empezado a leer un libro, Getting Things Done (Organízate con Eficacia en español), de David Allen. Se trata de un manual de gestión personal y productividad que conocí a través del bloguero Berto Pena al que sigo desde hace tiempo. No he llegado a la mitad del libro pero el haber empezado a aplicar sus teorías ha hecho que mi mente esté más libre y creativa que nunca. Pero bueno, todo eso es materia de mi siguiente post. Por el momento, como dice el título y dijeron Los Beatles, las cosas van mejorando... porque aún no he contado el notición del año y creo que de la década:

RINGO VIENE A ESPAÑA

Al menos eso dice en la última actualización de su página oficial con la que me despido por hoy:




¡FELIZ MIÉRCOLES!