8/28/2011

Levedad

Bueno, da vértigo pensar lo rápido que pasa el tiempo... sobretodo el verano. En el mes de agosto te quedas como anestesiado y cuando empiezas a reaccionar ¡ya ha terminado!. Cada año dices que al siguiente lo aprovecharas ¡y te vuelve a pasar lo mismo!. A mi blog parece que este mes le ha pasado lo mismo. Lo dejé el mismísimo día uno, con insomnio y alevosía. De tanto darle vueltas al coco parí un proyecto al que sigo dando forma casi un mes después (y espero relanzar en breve). Han pasado muchas cosas y muchas veces he dicho "esto lo tengo que publicar en el blog" pero me he dejado llevar por la inercia de un mes que parecía perdido pero, pensándolo cuando casi termina, ha sido muy importante. Casi el más importante del año si me apuran. Entre otras cosas he cumplido 13 años de relación y da vértigo. Nunca pensé que llegaríamos tan lejos, sobretodo cuando estuvimos en el mismo abismo hace muy poco.

Agosto termina, amigos, y un nuevo año empieza. He dicho muchas veces que septiembre es el auténtico año nuevo. Este año igual me equivoco porque para esta España en que vivimos el año seguramente empezará el 20 de noviembre, gane el "barbitas" Rajoy o el quijotesco Rubalcaba. Pero yo cumplo años en septiembre, concretamente el día 10, y cambio hasta de ciclo, hasta de cifra. Llegan los 30 antes de los cuales yo pretendía tener mi vida resuelta, un trabajo enriquecedor y dos o tres chiquillos. Los dos años anteriores el día de mi cumpleaños estuvo ligado a uno de los mejores y uno de los peores días de mi vida. En 2009 un artículo mío aparecía en la portada de un periódico, estaba cumpliendo mi sueño haciendo prácticas en la radio y me dieron una fiesta sorpresa. En 2010... vaya mierda de año... mejor no recordarlo.

En fin que, contra todo pronóstico, tengo ilusión y ganas porque llegue el día y afrontar la treintena con una sonrisa. Sin todos mis sueños cumplidos, vale, ni falta que me hace porque tengo lo más importante: la fortaleza, la estabilidad y las ganas de alcanzarlos. Y eso es un regalo que, si lo pienso detenidamente, no podía aspirar a tener hace diez años.


8/01/2011

El arte de darle vueltas al coco

Noche cerrada, un día cualquiera de primavera. Recuerdo despertarme de golpe y pensar en escobas. Después en el universo, ¿cómo es de grande?. Espera, ¡no lo sé!. Y, entonces, ¿qué hago yo aquí?, ¿es finita la vida?...

- ¡¡¡Mamáaaaaaa!!! Hay una escoba y tengo miedo.

No paré de gritar hasta que mi madre estaba a los pies de mi cama. No sé decir que edad tendría pero si sé que no había cumplido los siete. No podía dormir si había algo que no entendía, a lo que no encontraba explicación. Se me encogía el corazón y sentía algo parecido al miedo. Temor a lo que no conozco, a lo que no puedo controlar. A punto de cumplir los treinta sigo igual, o peor. Porque es hasta romántico desvelarse por las grandes preguntas del ser humano "¿de dónde vengo?" y "¿a dónde voy?". Ahora son temas más mundanos; cuando me quedo despierta hasta tarde suele ser porque he vivido una situación y no entiendo por qué ha derivado así o ha habido un comportamiento, mío o ajeno, que no comprendo. Y aquí estoy, casi las dos de la mañana y con un papel delante intentando expresar en un esquema procesos mentales que no son ni míos.

Fueron muchas las noches que desperté a mi madre con preguntas que ella no podía contestar, una santa es lo que era. Algo parecido le pasa a Jorge, al que pongo la cabeza como un bombo con mis tesis y conjeturas; mano de santo para quedarse dormido en poco tiempo el pobre mío. Al final, y también entonces, terminaba debatiendo conmigo misma y sacando conclusiones. Muchas veces de esas conversaciones salen entradas para este blog, otras tomo decisiones importantes... que suelen ser certeras. Creo que es porque en madrugadas como esta dejo salir a esa niña que con seis años se asustaba de la inmensidad del universo. Ella es la que debe aconsejarme y doy gracias por ello, porque con los años si que hay algo que se me va olvidando y que Paulo Coelho resumió en una frase: cuando crees firmemente en algo, el universo entero conspira para que puedas conseguirlo.

¡Buenas noches!



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