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Ventanas que se cierran, puertas que se abren

5/29/2015



Hay momentos en la vida en los que crees que no merece la pena seguir luchando. Que no eres bueno en aquello que creías serlo, que no llegará tu oportunidad o que si solamente has tenido fracasos es por algo. Entonces tienes dos opciones: rendirte o seguir adelante. Si sigues tendrás que analizar todo lo sucedido hasta entonces, sobretodo lo malo, y elaborar un plan de acción para corregirlo. Pero también saber ver lo bueno, para mantenerlo y potenciarlo. Ayuda que, algunas veces, el tiempo ponga las cosas en su sitio y te demuestre que aquello que creíste un fracaso otras personas lo consideraron un logro. El riesgo es que, para entonces, hayas elegido rendirte.  

Esta es la típica semana que incluye dos semanas en su interior. La primera la terminé ayer y desde hoy hasta el domingo comienza algo muy distinto: Startup Weekend edición especial Turismo y Gastronomía. Pero eso es todavía un libro por abrir... Los cinco días pasados, en cambio, han sido de esos que llenan el espíritu. Conversaciones, personas, situaciones... Demasiado conectadas y emocionantes como para que todo sea fruto de la casualidad. Más bien parece como si la vida quisiera darme un golpe de timón sutilmente, como si tuviera que tomar conciencia de que tanto las puertas que estoy cerrando como las que se abren ante mí son retos emocionantes y por todas ellas debo dar las gracias a los que están al otro lado. 

Quererte, cuidarte, mimarte

5/21/2015

Era la primera vez que iba a la consulta de aquel psicólogo y daba por hecho que ese señor me sentaría en un diván y me haría contarle mi vida desde la más tierna infancia. Me haría conectar con mi niña interior, visualizarme en momentos duros de mi vida o cosas así. Pero no. Me senté en un pequeño pero cómodo sillón y me preguntó ¿por qué estás aquí?. Entonces cogí aire para contarle toda mi biografía pero me interrumpió. No olvidaré nunca sus palabras: "¿por qué estás aquí?" repitió. 

Hasta entonces solo me había planteado que la vida era una caca y yo una persona con muchos problemas. Contarlos y recrearme en ellos me destrozaba pero a la vez me confortaba. Coño, qué raro es el puñetero ser humano. Lo que aquel psicólogo me quiso decir es que da lo mismo como seas, que tengas tus locuras, taras e historias. Si eres feliz, pero feliz de verdad, ¿por qué estás aquí?. Y si no lo eres, haz lo necesario para serlo. 

Casi todos nosotros, si nos atreviéramos a mirar de frente nuestro corazón, reconoceríamos que no somos felices. Pero antes muertos que reconocerlo. Antes nos inventamos cualquier muleta que nos devuelva un reflejo parecido a la felicidad. Para mí, por ejemplo, esa felicidad eran instantes que atrapaba en el tiempo en los que dejaba la mente en blanco y me aislaba de todo. "Justo ahora, en este instante, no tengo motivos para no ser feliz". Luego descubrí que eso que hacía se llama meditar, "mindfullness" o como queráis denominarlo. 

Mi sobrino Daniel

5/02/2015


Carreras, llantos, preocupación, miedo, emoción,... Ver a tu hermana pequeña en esa camilla pasar unas horas malas y desear con todas tus fuerzas ser tú la que sufra, ahorrarle ese trago. Un extraño instinto protector hace que no quieras que le roce ni el aire, echar de esa habitación a todo el que no sea su novio o tu madre. La ves desprotegida como nunca la has visto a lo largo de toda una vida compartida. En ese momento lo único que quieres es que pase todo ya, que ella esté bien. Y, entonces ya si, conocer a tu sobrino. Pero mientras que tu hermana está en esa habitación, dilatando, esperando, con contracciones... Durante esas horas no hay ilusión ni alegría que valga, te comerías con patatas a todo el que sea capaz de sonreír mientras tu hermana pequeña pasa un mal rato. Mientras la escuchas, al final de ese maldito pasillo, resoplar o soltar algún quejido. Que si, que luego lo piensas y nunca es malo que la gente sonría o se ilusione. Lo piensas cuando es tu hermana la que ya sonríe y está loca de contenta con su hijo en brazos. Antes de eso no te permites rebajar la tensión hasta que el médico salga y diga las palabras mágicas: Ella está bien, y el niño también. 

De las tres hermanas pequeñas que tengo, ya he visto pasar por eso a dos de ellas. Y si, como diría nuestra madre para mí serán pequeñas siempre. Quien sea hermano mayor me entenderá. La segunda vez piensas que vas más preparada que la primera, que ya sabes de qué va la historia. Pero te engañas, las emociones son las mismas y con la misma intensidad. Y, entonces, después de la interminable espera sale tu hermana del paritorio para hacer el paseillo torero en camilla (cosa que se deberían replantear familiar y hospitales, porque es la cosa menos íntima del mundo para un momento que debería serlo). El caso es que cuando la ves sonreír se acabó el miedo, la preocupación y la angustia. Todo eso da paso al modo codazos y cabezazos para hacerte sitio entre los presentes, que ella te vea y sobretodo ¡verle la carita al recién llegado!.

Cinco años de "tita Marta"

12/18/2014

Queridos sobrinos:

Literalmente parece que fue ayer. Cuando desde este mismo blog hablaba contigo, Jesús, para agradecerte que me hubieras hecho caso naciendo un día 18. Lo más lejos posible de la navidad y permitiendo a tu tía Marta disfrutar de tí antes de emprender un viaje a Londres que cambiaría muchas cosas. 

El día de vuestros nacimientos fue muy parecido pero muy distinto a la vez. A los dos os costó salir. Concretamente más de 30 horas. Y en los dos casos era una de mis hermanas pequeñas la que estaba metida en un hospital... Vosotros que sois los primeros, si tenéis algún día hermanos entenderéis lo que quiero decir. Hubiera preferido pasar yo las dos veces por eso. Y al final el alivio, la magia de ver que ellas estaban bien. Entonces llegaba el momento de conoceros. Sin duda los dos mejores momentos de lo que llevo de vida. Los dos erais tan perfectos, y teníais vuestro carácter muy marcado apenas con pocas horas de vida.

Prefiero tantas cosas que no están bien vistas...

10/28/2014

"Riiiiiiing... Son las 6 de la mañana, las 5 en Canarias. Aquí comienza una nueva edición de Hoy por Hoy".

Hundo la cabeza en la almohada, cómodo escondite en el que no existe el tiempo ni el espacio. ¿Sigue ahí? Si. Le abrazo para que no me deje ir. Entre sábanas no existe la vida, el miedo, las obligaciones ni la inseguridad. El cuerpo se rinde a la horizontalidad y lucha para no salir de esa inercia. Es difícil huir de ese canto de sirenas del que únicamente Pepa Bueno desde las ondas consigue liberarme. "El diario de la crisis" cuenta hoy la historia de un chico que ha tenido que emigrar a otro país para labrarse un futuro. Unas gotas de drama, otra vez esa España del callejón sin salida... Me levanto de un bote, me indigno y me opongo a rendirme. La lucha es el mejor complemento vitaminado, chute instantáneo de pasión y energía. Chewbacca se asusta, Blanco salta de la cama. Me miran sin entender por qué he roto su equilibrio emocional. 

Living is easy with eyes closed..

8/07/2013

Vivir es fácil con los ojos cerrados es la nueva película de David Trueba, basada en una preciosa anécdota que conté ayer precisamente en la radio. En 1966 un profesor de Cartagena, Juan Carrión, decidió ir a Almería a conocer a John Lennon. Pero no en plan fan, no. Resulta que Juan enseñaba a sus alumnos inglés con las canciones de Los Beatles y como, por entonces, no se publicaban en los discos las letras de las canciones, tenía algunas dudas en palabras concretas. 

[Extraída del blog http://sublimomiscarencias.blogspot.com.es/]

Le llevó a John sus anotaciones para que las revisara, cosa que hizo y Juan de hecho conserva las correcciones del beatle en rojo sobre sus escritos. Lennon alucinó tanto con la increíble personalidad de Juan que cuando Los Beatles sacaron su siguiente disco, Sgt Pepper's Lonely Hearts Club Band, publicaron por primera vez las letras de las canciones en la contraportada. Y, claro, Lennon envió una copia a Juan personalmente.



Conocer a Juan fue un regalo de la vida. Estuvimos juntos en el Curso de Verano Los Beatles: Su música y su tiempo en 2006 donde pudimos hablar de lo divino y lo humano. Juan tomaba notas de todas las intervenciones del curso, era el más aplicado, el que mejores preguntas hacía y el que más marcha tenía al acabar las jornadas. Entonces contaba 82 años y, por lo que he oído, a día de hoy sigue igual. En Santa Isabel, la casa en la que John compuso Strawberry Fields Forever (canción que da nombre, por cierto, a este blog), Juan decía que se podía sentir la presencia de su tocayo John. Sobretodo en su habitación y en aquella bañera en la que, según las investigaciones del periodista Adolfo Iglesias, creó una de las canciones más hermosas de la historia del pop.


Por suerte existe constancia audiovisual de aquella aventura y me gustaría compartirla con todos vosotros. Se trata de un reportaje en el que participé, del programa Tesis de Canal 2 Andalucía. Están todos los buenos momentos de aquella experiencia: la rueda de prensa de Cynthia Lennon, risas en el desierto de Tabernas y música beatle.

Como EMI únicamente permite su visionado en Youtube, para verlo tenéis que pulsar en la siguiente imagen:




EDUCAR

6/21/2013



Al final del día no te lamentes por lo que no hiciste, ya pasó, alégrate por lo que lograste y piensa en cómo hacer que el día siguiente sea aún más alucinante. 

Lo último en lo que pienses antes de dormirte y lo primero que te venga a la cabeza por la mañana al despertar será, sin duda, el sueño de tu vida. No dejes que nadie te diga que no lo alcanzarás, que no es posible o que no es importante. Sea lo que sea, mientras no haga daño a nadie.

Si tienes hijos demuéstrales que estarás siempre ahí, hagan lo que hagan, pero deja que sean independientes. La seguridad, la independencia y el amor son el mayor tesoro que puede tener un ser humano.

Lleva siempre una bonita libreta contigo y apunta en ella esos pensamientos, sensaciones, emociones que al llegar a casa habrás olvidado. No pases eso a limpio, ni lo taches ni lo pierdas. Es el mejor diario de vida que podrás encontrar. Si te pasa en casa escríbelo en un blog.

Encaríñate con tus defectos como si fueran los de tu pareja, familia o amigos. Yo me hago gracia cuando me descubro, por ejemplo, insistiendo una y otra vez para que otra persona entienda lo que quiero decir aunque eso no sea posible. 

No dejes pasar un día sin reírte, o al menos sonreír. Por muy mal que vayan las cosas, aunque ocurra la tragedia más grande del mundo. Eso te permitirá sobrevivir. 

Ama, ama mucho hasta que no te quede aire. No se puede querer a medias ni tener miedo a amar, aunque te hayan hecho daño. Quiere a quien te quiera, adórales aunque se equivoquen una y otra vez. 

¡Se puede tener un único problema y ser un amargado de por vida o tener decenas de problemas y ser la persona más feliz del mundo!

Y no querrás desaprovechar el tiempo que te queda de función antes de que baje para siempre el telón, ¿no? 

Pues como dice mi querida Maite González Noguer, alias el 50% de Lulares

Aquí está mi Andalucía

1/26/2013


"Y tu, ¿de dónde eres?" Es la inevitable pregunta que tarde o temprano siempre sale cuando conozco a alguien. "¿Yo? De Sevilla. Pero me crié en Barcelona" contesto casi por instinto. Soy consciente de que no necesito dar tantas explicaciones a un completo desconocido pero es que es lo que soy, medio de aquí y medio de allí. 

Mi madre vino a Sevilla a ser madre por primera vez, casi como en un empeño de que no se perdiera la sangre andaluza en su familia. Si, nací en el hospital Virgen del Rocío y con las mismas volvimos a Barcelona al poco tiempo (días, semanas, realmente nunca lo he preguntado). Así que las primeras palabras que aprendí a leer estaban escritas en dos idiomas, sabía decir antes "blau" que "azul" en la guardería y esa herencia me marca aún hoy. En mi casa se respiró siempre "sevillanía", un profundo andalucismo. A todas horas del día sonaba la voz de Justo Molinero y las canciones de Radio TeleTaxi: Cantores de Hispalis, Isabel Pantoja, Rocío Jurado... Justo hablaba mucho de Andalucía, casi cada día lanzaba un mensaje lleno de nostalgia para los miles de emigrantes andaluces que vivíamos en Barcelona. Gracias a el y a las canciones empecé a escuchar hablar  de sitios como Triana, la calle Oriente, la Giralda, la Torre del Oro o el Albaicín. Tenía una imagen casi mitológica de todos esos lugares  que cantaban los grupos de sevillanas. Luego cuando venía de vacaciones Sevilla me parecía un paraíso. Mis abuelos, que no nos veían en todo el año, siempre nos tenían la casa llena de juguetes. Todo el mundo era cariñoso y agradable en Sevilla, se nos acercaba e interesaba por nosotras "las nietas catalanas de Lola y Carmelo. Yo no entendía muy bien algunas cosas: ¿Cómo podía ser todo el mundo simpático? ¿De dónde se sacaban palabras tan graciosas como "zarcillo", "chorla" o "albero"? ¿Por qué no tenían apenas edificios sino casas? ¿Eso no es desperdiciar mucho espacio de la ciudad? (por entonces no existía la Torre Pelli). Eso si, ni rastro de los sitios mágicos esos llamados Triana o los azahares que mencionaban en las canciones. 

Deseaba con todas mis fuerzas venirme a vivir a Sevilla... Hasta que me vine. A ver, entiéndanme. No cambiaría vivir toda mi vida aquí por nada en el mundo. Por calidad de vida, por el sol, por el entorno, por la carestía de la vida y por tener cerca a mi familia. Pero ¡hecho tanto de menos Barcelona! Me crié en el barrio obrero de la Verneda, en el corazón de una metrópolis. Compartí toda mi infancia con los mismos 19 niños y, en teoría, íbamos a seguir en contacto otros cuantos años más entre institutos y la época universitaria. Me encantaba ir el día de Sant Jordi a las Ramblas con mi madre y mis hermanas simplemente a ver el ambiente, ¡y que me regalaran un libro en vez de una rosa!. O coger las cosas de la playa y llegar andando por Prim. O la semana de carnavales, en la que cada día ibas al colegio de una manera más estrambótica para terminar comiendo coca mientras se quema el Carnestoltes. La Sagrada Familia, el carácter de la gente, el metro, los cruasans, los panellets... Hasta hecho de menos el que algún día mis hijos hubieran podido ir al mismo colegio que yo, el Ramón Menéndez Pidal. 

De Sevilla ahora adoro muchas cosas, amo vivir en Rochelambert, la Alameda, la Catedral en la que me casé, los movimientos culturales y sociales, mis amigos... Pero otras sigo sin entenderlas, las mismas preguntas que me hacía con nueve años cada vez que me bajaba del tren en la Estación de Córdoba cada verano. Descubrí que no todo el mundo es simpático, pero se esfuerza por parecerlo. Una de las máximas de nuestro carácter es el ser "bien quedao", aunque no soportes la presencia de la otra persona. Ese arte del disimulo y de leer entre líneas nunca lo terminaré de aprender. Me consuela que ni siquiera muchos sevillanos terminan de entenderlo. Y reconozco que ni sé tratar con gente que utiliza la fina hipocresía ni quiero. Tampoco entiendo ese cierto complejo servilista que sigue instalado en la mente de muchos andaluces. Tenemos un potencial humano y cultural envidiable en cualquier parte del mundo pero nos resignamos a lo que los "señoritos" políticos y de rancio abolengo dispongan. Nos conformamos con ser campeones en número de parados y somos expertos en criticarnos a nosotros mismos. Permitimos que de Despeñaperros para arriba piensen que únicamente nos interesan el Sevilla y el Betis, las ferias y romerías, los toros, el subsidio agrario y la Cruzcampo. 

No nos vendría nada mal imitar ese orgullo catalán y esa mentalidad de que a base de trabajo y de querer a nuestra tierra se puede decir ¡basta! y prosperar. Si desde fuera no nos van a ayudar tendremos que empezar a hacerlo nosotros mismos y somos muchos los andaluces que estamos por la labor. Salgamos de la endogamia de "como en mi Andalucía en ningún sitio" o terminaremos siendo de esos emigrantes que escuchan nostálgicamente música de su tierra en cualquier otra parte del mundo porque de quedarse no tendrían ni para comer. 

Necesito volver una vez al año, como poco, a mi Barcelona para coger aliento y ver las cosas con perspectiva. Pero no os he explicado aún por qué sigo viviendo en Sevilla (aparte de porque tengo una hipoteca). Sencillo, porque pienso que aquí hacen falta muchas manos, muchas voces que le repitan a los sevillanos que si podemos, que si valemos y que vivimos en una ciudad que una vez fue capital del mundo conocido. Somos mucho más que imágenes de Semana Santa, toros y Feria. Pertenecemos a una cultura milenaria que de una vez por todas debe sacar pecho. Estoy muy orgullosa de haberme criado en Cataluña, llevo con honra decir que soy bilingüe y mi segundo idioma es el catalán. Enseñaré a mis hijos el idioma y la cultura catalanas y a que estén orgullosos de vivir en Sevilla. Porque tanto aquí como en Barcelona está mi Andalucía. 

The boxing bride

8/30/2012

Si, en seis semanas y dos días cambiaré de estado civil. ¡Me caso! Y siempre tuve muchas ideas preconcebidas de cómo era organizar una boda, como sería yo el día que me casara, mi relación, mi familia... ¡Qué inocente era! 

Debo contar, para empezar, que yo nunca quise casarme... Hasta hace unos años. De muy jovencita era lo que ahora se conoce como perroflauta y me veía con 30 años viviendo en una comuna hippie o dando la vuelta al mundo en una autocaravana. Las experiencias matrimoniales a mi alrededor no eran ejemplos inspiradores, así que decidí que si eso de estar casado salía mal, ¿para qué hacerlo? 

Pero fue Oni y apareció en mi vida. Con el paso de los días, meses y años me di cuenta de que no quería pasar ni un instante de mi vida alejada de el. En trece años de relación pasan muchas cosas, hay crisis, buenos momentos, malos recuerdos. De todo, vaya. Llegó un momento en el que mi cuerpo y mi mente me pedían ir un poco más allá, celebrar que nuestro amor había podido con todo y que seguiríamos juntos para siempre. Y ya la teníamos liada porque por primera vez empecé a ilusionarme con la idea de una boda. Para colmo a Oni se le ocurrió la brillante idea de proponérmelo y desde entonces hasta ahora ha pasado un año más rápido que un suspiro. 

Nuestro último año de solteros ha sido una montaña rusa. Todo el mundo cree saber cómo lo vives y, de hecho, te dice que para qué te casas si nada va a cambiar. ¡No saben cómo se equivocan!. Desde el momento en que pasamos de ser "novios" a estar "prometidos" todo se revolucionó. Afloraron miedos, dudas y pasiones a los que no nos enfrentamos antes porque "había mucho tiempo por delante". A mi, en ese momento, me daba pena no estar disfrutando de éstos meses previos con tanta comedura de coco. Ahora entiendo que necesitábamos darle a la pareja la vuelta como un calcetín, renovarnos y depurarnos. Eso nos ha unido yo creo que como nunca. 

Y así hemos llegado hasta agosto de 2012, el mes en que más nervios estoy pasando de toda mi vida. Todo a nuestro alrededor parece haberse vuelto una locura. Las personas que nos quieren están emocionadas con la boda y, a veces, casi más nerviosos que nosotros. Hasta el novio está atacado. Pero, como servidora tiene el carácter fuerte que tiene, todo el mundo justifica sus nervios con que yo se los contagio. Y no, porque me habré vuelto egoísta que no suelto ni un poquito de tensión. La gente, otra vez en su eterna sabiduría, me dice "¿por qué te pones nerviosa?" o "tómate las cosas de otra manera". No entienden que si pudiera hacerlo, lo haría. Pero no puedo. Temblé como una niña asustada la noche antes de encargar mi vestido de novia y ahora me despierto sobresaltada en medio de la noche sin motivo. O alcanzo niveles muy altos de ansiedad cuando simplemente estoy andando por la calle. A una futura novia (o bride, en inglés, una palabra que adoro) no se la debe tratar de entender, únicamente puedes consolarla, distraerla o ayudarla a terminar sus cositas. En ese aspecto soy la mujer más afortunada del mundo porque la red de redes puso en mi camino a un grupo de haditas que nunca me abandonan. La cuenta atrás ha comenzado y yo ya me he puesto los guantes para sortear, a puñetazos si hace falta, los días que me separan del altar. ¿Me acompañas? 


You saved my soul

9/13/2011

Siempre llevo encima un cuaderno en el que debería escribir las ideas que se me ocurren cuando se me ocurren. Esta mañana, yendo hacia una reunión, empecé mentalmente a escribir una entrada para este blog cojonuda. Las palabras salían solas, todo fluía. Era una estupenda reflexión sobre los 30 años que acabo de cumplir, sobre que ahora es el momento de ir a por lo que quiero en esta vida y dejarme de tonterías... Palabras que se llevó el viento mañanero de Los Remedios.

Ahí quedó la cosa hasta que hace un rato, cansada de estudiar, me puse a buscar versiones raras de Los Beatles en Youtube. Y ahí estaba, el recuerdo nítido del año en que cumplí 20, hace justo una década. Todo resumido en una frase, el título de una canción: You saved my soul, (tú salvaste mi alma).  Esta es su historia:



Era finales del 2001 y yo, a mis recién cumplidos veinte, asistía a uno de los tres conciertos semanales que Los Escarabajos daban en el pub sevillano O'Neill's. Como siempre bailaba en primera fila, junto al escenario, con Teba, Jenny y los demás habituales mientras Oni me observaba. Había conocido al grupo casi de casualidad unos meses antes y desde que fui al primer concierto ya no me perdí ninguno. Ni siquiera los que eran fuera de Sevilla: Granada, incluso Valencia. Me iba casi a la aventura, quedándome en casa de alguien del canal #beatles de IRC Hispano, ¡qué tiempos aquellos! Apenas podías encontrar páginas web y en España no se comercializaba apenas el ADSL... pero ese es otro tema. 

Volvamos a aquella noche. Como buena incondicional me quedé hasta el final del concierto para saludar a los músicos pero aquella noche no sería una de tantas. Enrique Sánchez, el guitarra solista, me llamó aparte para enseñarme la portada de un disco que llevaban preparando mucho tiempo con gran mimo y por fin iba a ver la luz:


Tomaron como base maquetas que dejó John Lennon incompletas. Las arreglaron y terminaron como supuestamente lo habría hecho él basándose en lo que del artista se conocía. Enrique me enseñó el libreto, era precioso, una maquetación excelente... miré dos veces los agradecimientos y ahí estaba mi nombre, "Marta García". Curiosamente un apellido que ya ni utilizo pero que estaba ahí, en el primer y único disco en el que he aparecido (bueno, hice algunos coros para un cantante de copla... todos tenemos un pasado, amigos).

El caso es que me emocionó muchísimo aparecer en Lennonphile. En ese momento comenzaron a pasarme las cosas maravillosas que en mi infancia, muy dura, supe que me pasarían algún día. Al poco tiempo de que terminara mi contrato con Sevilla Rock recibí una llamada del grupo citándome para una reunión. Apenas pude dormir hasta ese día y siempre tenía el mismo sueño: me iban a proponer trabajar para ellos. Tal y como habían hecho Los Beatles con Neill Aspinall yo sería su mano derecha. Llegué a la cita sudando como un pollo, deseando pasar el trance de los saludos y las introducciones banales para saber si mi sueño se cumpliría. Ese día comencé a creer que si deseas algo con mucha fuerza, si lo pones todo de tu parte, puedes conseguir lo que te propongas. Me convertí en la joven aprendiz de manager de Los Escarabajos y con ellos me quedé hasta la separación del grupo dos años después. 

De ellos lo aprendí todo, fueron como el padre que no tenía. Cada día un sitio diferente, gente diferente, otro ambiente. Cuidaron de mi, en cierto modo me protegieron porque yo estaba muy verde en demasiadas cosas. Era como un pato mareado en la puerta de una sala de baile. Ni siquiera sabían que antes de conocerles yo estaba metida en un pozo muy profundo en el que únicamente tenía a Oni para tirar de mi. Y sin saberlo, me sacaron. En aquellos dos años fui muy egoísta, viví la vida a tope, sin desperdiciar ni un segundo. Tengo recuerdos inolvidables: mi primer viaje con ellos en furgoneta con bautismo de fuego incluido, la noche que pasamos en la casa encantada con pasadizos secretos, el bar del hombre negro que siempre vestía de naranja o la que liamos en una gala de misses no recuerdo dónde. 

Diez años después escucho esta canción, el primer single de Lennonphile, y les echo mucho de menos. Porque aquellos momentos ya no podrán volver nunca, ni Los Escarabajos a los que admiré. A ellos, a las personas con las que compartí esos años, les guardaré siempre un cariño especial. Porque les debo, en parte, la mujer que soy hoy en día. Porque me dieron la segunda mejor oportunidad que me han dado en mi vida. Porque seguro que muchas cosas que vengan en el futuro será gracias a lo que aprendí de ellos. Y porque, junto con Oni, ellos salvaron mi alma.

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Levedad

8/28/2011

Bueno, da vértigo pensar lo rápido que pasa el tiempo... sobretodo el verano. En el mes de agosto te quedas como anestesiado y cuando empiezas a reaccionar ¡ya ha terminado!. Cada año dices que al siguiente lo aprovecharas ¡y te vuelve a pasar lo mismo!. A mi blog parece que este mes le ha pasado lo mismo. Lo dejé el mismísimo día uno, con insomnio y alevosía. De tanto darle vueltas al coco parí un proyecto al que sigo dando forma casi un mes después (y espero relanzar en breve). Han pasado muchas cosas y muchas veces he dicho "esto lo tengo que publicar en el blog" pero me he dejado llevar por la inercia de un mes que parecía perdido pero, pensándolo cuando casi termina, ha sido muy importante. Casi el más importante del año si me apuran. Entre otras cosas he cumplido 13 años de relación y da vértigo. Nunca pensé que llegaríamos tan lejos, sobretodo cuando estuvimos en el mismo abismo hace muy poco.

Agosto termina, amigos, y un nuevo año empieza. He dicho muchas veces que septiembre es el auténtico año nuevo. Este año igual me equivoco porque para esta España en que vivimos el año seguramente empezará el 20 de noviembre, gane el "barbitas" Rajoy o el quijotesco Rubalcaba. Pero yo cumplo años en septiembre, concretamente el día 10, y cambio hasta de ciclo, hasta de cifra. Llegan los 30 antes de los cuales yo pretendía tener mi vida resuelta, un trabajo enriquecedor y dos o tres chiquillos. Los dos años anteriores el día de mi cumpleaños estuvo ligado a uno de los mejores y uno de los peores días de mi vida. En 2009 un artículo mío aparecía en la portada de un periódico, estaba cumpliendo mi sueño haciendo prácticas en la radio y me dieron una fiesta sorpresa. En 2010... vaya mierda de año... mejor no recordarlo.

En fin que, contra todo pronóstico, tengo ilusión y ganas porque llegue el día y afrontar la treintena con una sonrisa. Sin todos mis sueños cumplidos, vale, ni falta que me hace porque tengo lo más importante: la fortaleza, la estabilidad y las ganas de alcanzarlos. Y eso es un regalo que, si lo pienso detenidamente, no podía aspirar a tener hace diez años.


El arte de darle vueltas al coco

8/01/2011

Noche cerrada, un día cualquiera de primavera. Recuerdo despertarme de golpe y pensar en escobas. Después en el universo, ¿cómo es de grande?. Espera, ¡no lo sé!. Y, entonces, ¿qué hago yo aquí?, ¿es finita la vida?...

- ¡¡¡Mamáaaaaaa!!! Hay una escoba y tengo miedo.

No paré de gritar hasta que mi madre estaba a los pies de mi cama. No sé decir que edad tendría pero si sé que no había cumplido los siete. No podía dormir si había algo que no entendía, a lo que no encontraba explicación. Se me encogía el corazón y sentía algo parecido al miedo. Temor a lo que no conozco, a lo que no puedo controlar. A punto de cumplir los treinta sigo igual, o peor. Porque es hasta romántico desvelarse por las grandes preguntas del ser humano "¿de dónde vengo?" y "¿a dónde voy?". Ahora son temas más mundanos; cuando me quedo despierta hasta tarde suele ser porque he vivido una situación y no entiendo por qué ha derivado así o ha habido un comportamiento, mío o ajeno, que no comprendo. Y aquí estoy, casi las dos de la mañana y con un papel delante intentando expresar en un esquema procesos mentales que no son ni míos.

Fueron muchas las noches que desperté a mi madre con preguntas que ella no podía contestar, una santa es lo que era. Algo parecido le pasa a Jorge, al que pongo la cabeza como un bombo con mis tesis y conjeturas; mano de santo para quedarse dormido en poco tiempo el pobre mío. Al final, y también entonces, terminaba debatiendo conmigo misma y sacando conclusiones. Muchas veces de esas conversaciones salen entradas para este blog, otras tomo decisiones importantes... que suelen ser certeras. Creo que es porque en madrugadas como esta dejo salir a esa niña que con seis años se asustaba de la inmensidad del universo. Ella es la que debe aconsejarme y doy gracias por ello, porque con los años si que hay algo que se me va olvidando y que Paulo Coelho resumió en una frase: cuando crees firmemente en algo, el universo entero conspira para que puedas conseguirlo.

¡Buenas noches!



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Any time at all

7/21/2011

¿Sabes cuando tienes esa sensación de llevar mucho tiempo haciendo el gilipollas? Todo ser humano respetable debería tenerla al menos una vez... al mes. Replantearse a uno mismo es genial pero te hace sentir exactamente así. Y a pocas horas de emprender la segunda parte de mis vacaciones 2011 es como me siento.

Soy beatlémana desde hace quince años, media vida exactamente, a lo largo de los cuales he elaborado la "Teoría de la Buena Suerte Beatle". Consiste en que la cantidad de veces que escuches una canción de los Beatles o sus componentes en solitario será proporcional con la suerte que tendrás ese día. Es decir, si no escuchas ninguna pues tendrás la misma suerte que cualquier otro día pero si escuchas cuatro... oh, my god, ese día te pasará algo muy gordo. Llamadlo predisposición o lo que sea, pero a mi me funciona y punto. ¿A qué viene esto? Pues aparte de ser una teoría de mi propia cosecha que os regalo gratis fue el origen de que me sienta, como dice al principio, tonta. Y es que nuestro viaje de pareja a la Albufeira empezó como el culo. Bueno, tampoco es eso, pero era como si no hubiéramos salido de Sevilla. Seguíamos inmersos en el mismo círculo vicioso del que ambos queremos salir hace demasiado tiempo. Yo sabía en mi corazón que estas vacaciones servirían para romperlo pero con esa fe estúpida que no basas en nada excepto tu intuición.

Cuando empezaba a dudar, en el peor momento... De la nada comienzo a escuchar en pleno centro comercial cantar a Paul McCartney. Si, era una canción de uno de sus peores discos pero eso no influye en la teoría. Luego otra de George y esa misma noche, tomando algo en un pub, ¡dos de Los Beatles! Bueno pues, de alguna manera que no sabría identificar, cambiamos el chip. Dejamos de mirarnos y empezamos a vernos a través de nuestros ojos, a ver nuestro interior, a recordar qué sentíamos por el otro y por qué.

Ahí empecé a darme cuenta de que, muchas veces, no vemos lo que tenemos al lado porque lo damos por supuesto. Y yo no veía que tengo al lado una persona que nunca se rinde si es por mí, que es capaz de sacrificarlo todo y de dejarse la vida para que yo sonría. El destino, que es así de mamón, no para de ponerme desde entonces situaciones por delante que me hacen comprobarlo. Supongo que el tema está en que ahora he abierto los ojos y percibo situaciones a las que antes no daba importancia. ¡Hasta le exigía más diciéndole que no hacía nada por mí! Mañana me voy a Barcelona, a mi Barcelona, a descubrírsela a mi hermana pequeña y me muero de la ilusión. Y él se ha dejado la piel para que todo sea perfecto. ¿Es para sentirme gilipollas o no?

Cuando hace menos de un año descubrí por qué tengo los mejores amigos del mundo y de qué pasta estaban hechos no me sorprendí tanto. Será porque la confianza da asco y no valoramos lo que tenemos en casa. Menos mal que nunca es tarde para sentirse gilipollas y devolver una parte de todo ese amor recibido.

Y con esta reflexión me despido hasta la semana que viene que volvamos del viaje. Y como mi hermana pequeña, Macarena, escribe que es una delicia intentaré que nos haga una pequeña crónica de la primera visita a la ciudad que la vio hacer.

¡Sed felices!




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Free as a bird

6/29/2011



La libertad es una de las cosas más complicadas de conseguir en la vida. Porque, a diferencia de lo que se pueda pensar, no consiste en hacer lo que uno quiera en cada momento. ¡Bendita ingenuidad!. Para ser libre, amigos, es necesario ser consecuente con uno mismo y eso no es tarea fácil. Requiere de varios pasos:

1º Conocerse a uno mismo. Básicamente porque no puedes saber lo que quieres si no sabes quién eres. Convencerse de lo contrario hace que terminemos entrando en contradicción con nosotros mismos. Es como con los amigos, ¿cómo saber qué regalarle si solo creo conocer sus gustos? Pues eso. Y para conocerse hay que asumirse, algo que muchos no están dispuestos a hacer porque implica aceptar nuestras limitaciones e incorporar nuestros defectos. Ahí ya no vale empeñarse en que somos esa imagen mental que pretendemos ser ni tenemos una barriga perfecta o medimos metro ochenta. No entiendo muy bien el por qué, pero hay gente que dice ser más feliz quedándose en esa imagen en lugar de descubrirse y quererse como es en realidad. Yo no he sido más feliz en mi vida que después de pasarlo fatal para asumirme e incorporar todo lo que no me gustaba de mí misma a mi vida. Hasta entonces no he sido consciente de mis limitaciones y, por tanto, no he podido manejarlas.

2º Una vez que nos conocemos tenemos que descubrir qué queremos y, sobretodo, qué no queremos. Porque puede ser que lleves toda la vida estudiando para juez y descubras que lo haces influído por tu familia (todos jueces) cuando a ti lo que te gustaría es montar una papelería porque adoras el olor a papel nuevo. O que lleves el pelo rubio porque te dicen que te queda mejor cuando siempre quisiste ser pelirroja. Cosas tan simples como el tipo de ropa o zapatos que llevas puede ser que realmente no sean lo que te gusta pero ni te hayas dado cuenta. De nuevo es una fase complicada, porque lo sencillo es no plantearse el por qué hacemos las cosas, parece que esa fingida estabilidad nos reconforta. Me reconozco adicta a la estabilidad emocional, no lo voy a negar, pero la REAL. Fingir que todo es perfecto en nuestra vida sin ponerlo en tela de juicio ni preguntarle a nuestras tripas si es lo que realmente nos motiva... creo que a lo único que conduce es a una futura frustración. Ojo, ahí también entra el concepto de la "compensación". A lo mejor tienes que hacer algo que no te gusta demasiado para tener otra cosa que si te motiva... Suelen llamarlo relaciones de pareja, jajajaja. También pasa en otros ámbitos, pero el ejemplo me venía que ni al pelo. Y siguiendo por ahí está claro que mantener una relación por el hecho de tener pareja sin que te COMPENSE forma parte de esa fingida estabilidad de la que os hablaba.

3º Ya sabemos quiénes somos y qué queremos. ¡Enhorabuena, valientes! Ahora toca remangarse y pelear por ello. Porque del dicho al hecho va un trecho, amigos. Al principio tendrás demasiada prisa creyendo que con saber lo que quieres ya es suficiente. Pero poco a poco te darás cuenta de que en el proceso tendrás que tomar decisiones que no te gustarán, que mucha gente a tu alrededor no comprenderá. Ahora no te podrás engañar a ti mismo, tendrás que ser consecuente con eso que sabes que quieres para el resto de tu vida. En todos los ámbitos, si tus tripas te dicen "esa relación no tiene futuro" tendrás que dejarla, si te dicen "lucha" tendrás que luchar y si el mensaje es "deja esas oposiciones y monta una papelería" pues, ala, te tocará ahorrar, hacer un plan de viabilidad... No se trata de lanzarse al vacío, sino de ser consecuente y hacer posible lo que deseamos con cabeza.

Seguir estos pasos es complicado pero ¿sabes qué te espera al otro lado? LA LIBERTAD. Lo consigas o no, serás fiel a ti mismo, serás libre. Y ese es el mejor regalo que puede hacerse un ser humano a sí mismo. Algo que tenemos que aprender de los animales, ellos nunca van contra sí mismos, siempre siguen su instinto, se protegen. Ellos son más libres de lo que nosotros podremos ser nunca, así que observadles. Ya lo decía John Lennon y lo terminaron de cantar los Beatles supervivientes en el video que os dejo al principio, y él sabía mucho de eso de ser libre como un pájaro.

¡Feliz y libre miércoles!

Let it be

5/03/2011

Cuando me he quedado a solas conmigo misma, en los momentos más duros, él ha estado conmigo. Siempre animándome, a su manera, pero sin moverse de ahí. Y en mis momentos más oscuros se ha plantado delante mía para reconfortarme, para abrazarme e incluso tomarme en sus brazos y levantarme.

Si cuando nos hemos roto el corazón el uno al otro hemos salido adelante, tiene que ser por algo. Si aunque tuvimos que separarnos hubo una oportunidad que supimos ver para salvar lo nuestro, tiene que existir un por qué.

En las noches lluviosas él brilla como una luz dentro de mí que no se apaga hasta el amanecer. Nos levantamos mirándonos a los ojos, escuchando una música que sólo suena en nuestros corazones. En ese momento nos parece imposible poder sentir tristeza.

Así que si, no me pesa dejarlo estar. No me importa esperar a que estos acordes sean nuestra marcha nupcial mientras nos seguimos susurrando agridulces palabras al oído.


Basado en la letra de Let it be y dedicado a alguien que probablemente no lo leerá.

Living is easy with eyes closed...

4/15/2011

Un amigo muy querido dice que a veces preferiría no ser tan consciente del mundo que le rodea porque se sufre mucho menos cerrando los ojos... Bueno, ahora que lo pienso eso mismo decía John Lennon en Strawberry Fields Forever que, curiosamente, compuso en Almería... ¡Ay, que se me va el santo al cielo!. El caso es que mi madre dice que hasta cuando duermo tengo los ojos entreabiertos y nunca sé si eso es una bendición o todo lo contrario.

Y lo que veo es que vivimos en una sociedad paralizada, me miro a mí misma comportándome como un "quiero y no puedo". Imaginando, planeando... pero sin dar el salto a la acción. Veo a mi alrededor otras personas que simplemente se dejan llevar por la corriente, escucho lamentos y frustraciones a diario. Proliferan nuevas profesiones como el coaching, aumentan las visitas al psicólogo. ¿Qué cojones nos pasa? Probablemente estemos en la época con más posibilidades de la historia y no hacemos una mierda con ellas. Sócrates no tenía más que su cabeza y una plazuela llena de jovencitos. Nosotros tenemos el mundo en nuestras teclas. Mi madre tenía que ir a clases nocturnas para tener una mínima formación y yo pretendo sacarme una segunda carrera sin moverme de mi casa.

Otro amigo suele decirme que el problema está en la motivación, como lo tenemos todo tan fácil no sentimos la necesidad de esforzarnos por nada. Nunca he tenido la cualidad de disciplinarme a mí misma, de hecho me soborno con bastante facilidad. Así que me da miedo, no lo voy a negar, no saber si al final ganaré la batalla a la apatía globalizada.

Mmmm, ¿he dicho globalizada? ¿Qué mejor herramienta para controlar al pueblo que ponerle a su alcance tantas cosas que pierdan el interés por todas ellas?


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The look

1/25/2011



La mirada inocente de la niña que llevo dentro, la que me hace creer que cada mañana empieza el mundo y que lo tengo en mis manos. Que todo lo que desee es posible y que el universo de Coelho conspirará para que lo consiga. Anoche no me podía dormir. Las vísceras me querían marcar el camino a seguir y yo no quería escucharlas. Porque cambiar de rumbo da miedo, porque lo nuevo aterra... Pero a esta vida hemos venido a ser valientes, a ser humildes para ser realmente grandes y, sobretodo, a ser felices. Apelando a esa felicidad le di vueltas a muchas cosas en mis horas de insomnio y las dejé en barbecho sobre la almohada.

Esta mañana tampoco tenía sueño. Escuché a Oni hacerse el colacao en la cocina y me dió penita, porque sé que le encanta que se lo haga yo. Un tierno ritual que tenemos los dos cada mañana. Pero sabía que cuando retirara la colcha de mi nariz era para levantarme sin traicionar la mirada de esa niña, con un propósito.

Así que ahí estamos, en una nueva época de plantear y alcanzar metas. Y, de nuevo, este blog como soporte, como bitácora de los avances y las caídas. Creo que por eso lo tenía tan aparcado, porque está vinculado a mis emociones y ni yo sabía por dónde tirar, qué propósitos hacerme. A ver lo que me dura...

¡Besos de fresa para todos!

La que sigue aquí

1/20/2011



¡Feliz año! Me sonrojo al pensar que ni el año había felicitado por aquí. Pero si algo aprendí en 2010 fue a priorizar... de verdad. Durante toda mi vida había pensado cosas sobre mí misma que el puñetero año que acabamos de despedir me desmontó. Ni era tan generosa como me creía ni sabía priorizar o relativizar, por ejemplo.

No era generosa porque si, me dejo la piel por ayudar a los que quiero y a los que puedo. El matiz es que antes les ayudaba a hacer las cosas como YO creía que se tenían que hacer. Nada de apoyar a los demás y ayudarles en sus decisiones o dejarles elegir su camino. Y, a base de sangre, aprendí la lección. Si algo le pido a mi futuro después de lo mal que lo pasé es ser capaz de darme cuenta de las cosas de otra manera en lo venidero.

Y tampoco sabía relativizar ni priorizar. No valoraba mi armonía, mi paz interior. Ahora me quiero como persona con limitaciones que soy, sé hasta dónde estoy dispuesta a llegar y hasta dónde no. Eso lo aplico a personas, actitudes, situaciones y a mí misma. Lo malo es que cuando te tiras casi 30 años siendo complaciente, preocupándote más de agradar o no defraudar a los demás que de ti misma... cuando cambias de actitud muchas veces la gente no lo entiende. Ni siquiera los que tienes cerca. Porque no llevo un cartel que diga "PELIGRO, CAMBIOS ESTRUCTURALES EN CURSO". Así que ahí empieza un juego de compensaciones: si X persona me compensa puedo ser más paciente en el proceso de que se adapte a mis cambios, luchar para hacer que los entienda. Hasta el punto en que me compense, claro. Porque determinados caminos vitales no tienen marcha atrás.

¡La leche! Yo que venía a decir nada más que todavía no he decidido cuál será el futuro del blog y llevo tres párrafos. Hay cosas que no cambian, pese a todo. En fin, lo dicho, entre mis prioridades actuales no está tomar una decisión sobre el blog. De momento seguiré pasándome cuando me vaya apeteciendo aunque no tengo el tema tan abajo en mi lista como para que llegue, yo que sé, el verano por ejemplo sin que haya tomado decisiones al respecto.

En fin, soy yo, la que se marchó, la que sigue aquí sin mirar atrás, la que estuvo al borde del abismo... Vamos, que la canción de mi tocaya me viene al pelo (o casi, por suerte).

¡Nos leemos!

No quiero hacer balance

12/31/2010

Se termina de una vez este 2010. Un año que empecé con muchas ilusiones y alguna decepción desde el minuto cero, bajo la nieve londinense. Durante estos doce meses he vivido momentos muy importantes para mí, como mi graduación. También uno de los mejores viajes de mis doce años de relación a la preciosa y tranquila isla de Lanzarote. Inolvidable en todos los sentidos.

Pero todo eso no compensa que quiera olvidar 2010 lo antes posible. Quiero olvidar que me sentí vulnerable, aunque de eso haya aprendido varias lecciones. Necesito dejar atrás el dolor tan intenso que sentí y que incluso traspasé a los que me rodean y han estado incondicionalmente ahí para mí. Aunque esté muy orgullosa de ellos y me llene de orgullo tener a gente tan maravillosa cerca, como amigos, hermanas y "padres" (ellos me entienden). Ha sido, en muchos sentidos, un año para madurar y empezar nuevos capítulos de mi vida en particular y de pareja.

Recibo 2011 también con ilusión, también con incertidumbres... pero con una gran lección aprendida: le voy a sonreír a la vida venga como venga, me voy a atrever a disfrutarla.


¡FELIZ 2011 PARA TODOS!


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Get back to where you once belong

7/07/2010

Perdonará el público noctámbulo que esta entrada la escriba sin corregir, sin revisar y sin darle una vuelta de tuerca para que en lugar de ser fruto de un impulso diga con precisión lo que quiero transmitir. Aunque, ¡calla!, si es lo que hago siempre.

Este blog nació con el propósito de sustituir al cuaderno que siempre llevaba encima y en el que escribía sensaciones, emociones, recuerdos, pasajes, mis textos... Parecía entonces una idea genial compartir todo ese mundo interior con completos desconocidos. Bueno, al fin de al cabo se supone que únicamente lo leerían mis amigos ya f ueran reales o virtuales.

Pero, curiosamente, desde su concepción siguió unas pautas claras: todas las entradas, por ejemplo, tendrían por título un fragmento de alguna letra de Los Beatles o el título de una canción suya. Y cuando digo Los Beatles me refiero juntos o por separado. Incluso el título del blog, Campos de Fresas, estuvo pensado a conciencia. Esos campos simbolizaban, y simbolizan, mi primer reportaje "publicado" y cómo abrí una puerta que luego no pude volver a cerrar: la de la beatlemanía. Si tienen algo de tiempo les contaré su bonita historia:

Corría el año 1996 y yo estudiaba segundo de BUP en el instituto Luis Cernuda de Sevilla. Llevaba un año viviendo en la ciudad del Guadalquivir pero todavía no había encontrado mi sitio. Y con mi sitio me refiero a esos amigos con los que charlar de gustos y propósitos compartidos. Tenía amigas, pero de otro tipo. Si, conocía a alguna gente pero la que me parecía interesante no parecía pensar lo mismo de mí. Admiraba a los grupos de chicos mayores que filosofaban en la cafetería, tan bohemios ellos y tan hippies, ¡quería ser como ellos!. A la mínima oportunidad me intentaba arrimar a escucharles para tomar buena nota de qué música escuchar y qué libros leer.

Para cuando Antonio me ofreció escribir en la revista del instituto sobre John Lennon (bueno, realmente no recuerdo si me ofreció yo o cómo pasó todo... me puse histérica de la alegría) ya le había escuchado ese nombre junto con el de Los Beatles muchas veces, a él y a sus amigos. En alguna ocasión me habían dicho que si me gustaban Fool's Garden o bien Oasis debían gustarme ellos. Pero debo confesar que por entonces no había escuchado ni una vez a los de Liverpool con conciencia de que fueran ellos.

El caso es que acepté escribir sobre Lennon como si fuera la mayor de las fanáticas del artista aunque me sonara ligeramente el nombre y punto. Antonio y David me documentaron prestándome el libro de Sierra i Fabra "El joven Lennon" y la música la saqué de una vieja casette que me prestó una amiga, un grandes éxitos. Lo que descubrí en esa cinta y ese libro cambiaría para siempre mi vida y me inspiró un reportaje llamado "Campos de fresas para siempre". Aquellos bohemios a los que casi idolatraba me felicitaron por lo que había escrito y eso supuso para mí lo máximo por entonces. Pero, además, ahí terminé de convencerme de que lo que quería ser, con toda mi alma, era periodista. Porque el proceso de escribir aquello para El Ghetto (así se llamaba la revista) me había hecho más feliz que casi cualquier cosa de mi corta vida.

Y por eso este rincón tiene el nombre de aquel reportaje. Pero hoy por hoy siento que este blog ha cubierto un ciclo y que de aquella intención inicial de ser cuaderno de bitácora no queda nada. He vuelto a llevar una libretita encima. Como le decía a un buen amigo por correo hace unos días, la evolución de los usos de internet y las redes sociales nos están haciendo caer en trampas peligrosas, como no hablar realmente con tu entorno porque toda la información que necesitas de ellos la tienes en su "muro" de facebook. O publicar allí que te graduas, cumples años, te casas o te separas... casi a tiempo real.

También será, no lo sé, que ya no soy aquella niña que necesitaba explotar y lanzar al mundo lo que llevaba dentro. Ahora soy una ¿joven mujer? que prefiere centrarse en ofrecer a ese mundo lo que siempre quiso: su forma de hacer periodismo. Siento que este blog me ha acompañado a lo largo de un proceso complicado que ha cubierto varios años de mi vida. Pero esa etapa está cerrada y no sé si con ella deben morir los Campos de Fresas o deben reinventarse como el Fénix que otras veces demostraron ser.

O quizá todo esto no sean más que disertaciones de una lunática, en el buen sentido de la palabra, una calurosa noche de verano...

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