Mi alma se quedó en la radio

5/26/2011


Hago un paréntesis en la cobertura del Movimiento 15 de Mayo porque hoy he recordado que hace ya dos años, por estas fechas, me enteré que iba a hacer prácticas en Onda Cero. No exagero si os digo que fue uno de los días más bonitos de mi vida. Tenía una llamada perdida de un número largo y, cuando la devolví, reconocí al instante la voz que me atendió. Era la propia Susana Valdés. Ahí ya supe que me habían cogido aunque me decía a mí misma que no, que me llamaban para darme las gracias "por participar". Pero no, me habían seleccionado y creo que le pregunté a Susana dos o tres veces que si era de verdad. No me lo podía creer. Pasara lo que pasara en el futuro iba a cumplir el mayor sueño de mi vida y trabajaría en la radio, por lo menos, tres meses. Así empezó el mejor verano de mi vida y por culpa de esa experiencia tengo cada día más mono de radio.

Si pienso en mi infancia, muchos de mis recuerdos felices incluyen un radiocasete o un transistor. Aunque mi familia vivía en Barcelona cuando yo era pequeña, veníamos a Sevilla a pasar las vacaciones. Era, con diferencia, la época más feliz del año. Y, desde que tengo memoria, recuerdo a mi abuelo sentado en su sillón escuchando la Cadena Ser en su transistor. Solíamos escuchar los informativos de mediodía juntos, en los que sonaba la misma sintonía (o casi) que usan a día de hoy. Estuviéramos comiendo, charlando, merendando, sentados en la puerta a tomar el fresco por la noche... la radio siempre nos acompañaba, como una música de fondo que es agradable de escuchar. Cuando no te interesaba la conversación podías pegar la oreja y escuchar las novedades de nuestro Betis, o la última comparecencia de Felipe González.

Por entonces la radio significaba algo, aglutinaba a la familia alrededor. Ya había televisión, incluso habían nacido las autonómicas, pero la radio tenía una magia especial. Siendo un poco más mayor, después de pasar por mi época de escuchar veinticuatro horas al día Los 40 Principales, me aficioné a programas temáticos de varias emisoras pero sobretodo a La Gramola. Tomé por costumbre encender la radio el día que empezaba mi cumpleaños a las 00:00 y escuchar qué canción sonaba en ese preciso momento en el programa. Mis amigos, que conocían esa costumbre, llegaron a pedir una canción de Paul McCartney para mí un año. Fue muy emocionante, era como traspasar la frontera de la radio.

Incluso hoy, con tantos medios de comunicación, me sigue gustando informarme a través de la radio. Sobretodo después de lo duro que me hizo trabajar Ricardo Acosta hasta hacerme con la redacción radiofónica en la que tienes que contar cualquier noticia en un párrafo corto o dos (aprendizaje que no aplico a mi blog, lamentablemente xD). Os animo a todos a trabajar, estudiar, procrastinar delante del ordenador con alguma emisora de radio puesta. Porque la radio, amigos, sigue teniendo la magia de que al otro lado hay una persona que te habla a ti pero nunca sabe si la estás escuchando.

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2 comentarios:

Beatles dijo...

Maravilloso y mágico medio sin duda.Algun encuentro he tenido con el.Muy pequeño pero intenso.1 cuarto de hora semanal durante 3 meses hablando de heavy metal a finales de los 80.Ya ha llovido y parece que fué ayer,inolvidables momentos.
Hoy día me sigue acompañando,al menos,3 ó 4 horas al día y si no es así parece que me falta algo.;)

Juan Blanco dijo...

Leí tu artículo el otro día y no te comenté porque no tenía nada que decir; ya sabía de tu amor por la radio. Pero acabo de leer esto: http://nmas1.wordpress.com/2011/05/30/estrella-te/ Y me he acordado de ti, de mí, del 15-M y de todos nosotros.

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