Tengo justo delante a dos chicas que escuchan música por los altavoces del móvil, ¿por qué muchos jóvenes no entienden que los demás no queremos enterarnos de lo que escuchan? ¿Por qué lo hacen si con unos cascos se escucha mejor? Acaso por imponer, como buenos pequeños dictadores que son en sus casas. Los niños de "lo tengo todo aquí y ahora, nunca obtengo un no".
Agacho la cabeza mientras que siguen resonando Los Beatles en mi mente, los quito y pongo el podcast de La Rosa de los Vientos. En el programa hablan un gran descubrimiento: hace 7000 años ya se realizaban amputaciones quirúrgicas con éxito. Los comentaristas celebran que con este hallazgo se confirma que aquellas sociedades primitivas eran solidarias, cuidaban de los suyos aunque no fueran útiles para cazar. No dejaban a nadie atrás. Esbozo una sonrisa, todavía hay esperanza. Vuelvo a mirar a mi alrededor. Una chica está leyendo una novela, dos chicos debaten sobre lo divino y lo humano. Pienso que conozco a muchos jóvenes que no ponen la música de su móvil a toda leche en el metro pero, en cambio, se interesan cada vez más por el conocimiento, por tener una opinión crítica, por salir a flote en esta sociedad del exceso de información. Cada vez mas gente se interesa en el por qué de lo que nos rodea, y cada vez son más jóvenes. 1º de Mayo, mi parada. Se abren las puertas, me bajo del metro y abrazo a Oni... Le digo, "sonrie, todavía hay esperanza para este mundo loco". Me mira con cara de extrañeza, me besa y nos alejamos bajo la luz de la luna de Sevilla hasta que desaparecemos.
FIN
¡Feliz fin de semana!

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