The boxing bride

8/30/2012

Si, en seis semanas y dos días cambiaré de estado civil. ¡Me caso! Y siempre tuve muchas ideas preconcebidas de cómo era organizar una boda, como sería yo el día que me casara, mi relación, mi familia... ¡Qué inocente era! 

Debo contar, para empezar, que yo nunca quise casarme... Hasta hace unos años. De muy jovencita era lo que ahora se conoce como perroflauta y me veía con 30 años viviendo en una comuna hippie o dando la vuelta al mundo en una autocaravana. Las experiencias matrimoniales a mi alrededor no eran ejemplos inspiradores, así que decidí que si eso de estar casado salía mal, ¿para qué hacerlo? 

Pero fue Oni y apareció en mi vida. Con el paso de los días, meses y años me di cuenta de que no quería pasar ni un instante de mi vida alejada de el. En trece años de relación pasan muchas cosas, hay crisis, buenos momentos, malos recuerdos. De todo, vaya. Llegó un momento en el que mi cuerpo y mi mente me pedían ir un poco más allá, celebrar que nuestro amor había podido con todo y que seguiríamos juntos para siempre. Y ya la teníamos liada porque por primera vez empecé a ilusionarme con la idea de una boda. Para colmo a Oni se le ocurrió la brillante idea de proponérmelo y desde entonces hasta ahora ha pasado un año más rápido que un suspiro. 

Nuestro último año de solteros ha sido una montaña rusa. Todo el mundo cree saber cómo lo vives y, de hecho, te dice que para qué te casas si nada va a cambiar. ¡No saben cómo se equivocan!. Desde el momento en que pasamos de ser "novios" a estar "prometidos" todo se revolucionó. Afloraron miedos, dudas y pasiones a los que no nos enfrentamos antes porque "había mucho tiempo por delante". A mi, en ese momento, me daba pena no estar disfrutando de éstos meses previos con tanta comedura de coco. Ahora entiendo que necesitábamos darle a la pareja la vuelta como un calcetín, renovarnos y depurarnos. Eso nos ha unido yo creo que como nunca. 

Y así hemos llegado hasta agosto de 2012, el mes en que más nervios estoy pasando de toda mi vida. Todo a nuestro alrededor parece haberse vuelto una locura. Las personas que nos quieren están emocionadas con la boda y, a veces, casi más nerviosos que nosotros. Hasta el novio está atacado. Pero, como servidora tiene el carácter fuerte que tiene, todo el mundo justifica sus nervios con que yo se los contagio. Y no, porque me habré vuelto egoísta que no suelto ni un poquito de tensión. La gente, otra vez en su eterna sabiduría, me dice "¿por qué te pones nerviosa?" o "tómate las cosas de otra manera". No entienden que si pudiera hacerlo, lo haría. Pero no puedo. Temblé como una niña asustada la noche antes de encargar mi vestido de novia y ahora me despierto sobresaltada en medio de la noche sin motivo. O alcanzo niveles muy altos de ansiedad cuando simplemente estoy andando por la calle. A una futura novia (o bride, en inglés, una palabra que adoro) no se la debe tratar de entender, únicamente puedes consolarla, distraerla o ayudarla a terminar sus cositas. En ese aspecto soy la mujer más afortunada del mundo porque la red de redes puso en mi camino a un grupo de haditas que nunca me abandonan. La cuenta atrás ha comenzado y yo ya me he puesto los guantes para sortear, a puñetazos si hace falta, los días que me separan del altar. ¿Me acompañas? 


5 comentarios:

Mello dijo...

Yo te entiendo perfectamente, y eso que aún me veo lejos de casarme. Pero es un cambio, y todo cambio importante en nuestra vida se acompaña de un elemento estresante, aunque el cambio sea positivo. Así que es lo más normal del mundo que te agobies, que estés nerviosa, no te preocupes.
Por mucho que digan que solo es un papel, realmente es un compromiso, un paso más allá, un nuevo escalón en la madurez de la pareja, donde todo es más serio, donde si las cosas van mal no dices "pues me voy a casa de mis padres" y ya está.

Pero piensa que esa ansiedad es buena, que nace de la ilusión, del miedo a que cualquier pequeño detalle pudiera salir mal, de vivir algo tan estupendo que te pone nerviosa de lo maravilloso que es.

Así que a seguir luchando, verás cómo todo va genial :)

Artemisa dijo...

Como nos van a entender si es que nos hemos vuelto locas jajajaja
Estos meses no serán un camino de rosas, pero cuando echemos la vista atrás lo recordaremos con cariño, con emoción. Cuando te veas caminando hacía el altar, estarás viviendo uno de los sueños de tu vida y todo el esfuerzo y sacrificio habrá merecido la pena.

miccia dijo...

No es la primera vez que entro a leer tu blog...y me encanta como reflejas lo que muchos no sabriamos ni balbucear...Y como esto que has escrito me toca muuuuy de cerca y me siento tannn identificada..pues me animo a decirte,que hasta ahora nadie habia expresado tan bien lo que siento en estos momentos...tengo miedo,siento una responsabilidad grandisima..pero sobre todo siento una felicidad enorme..por lo que viene y por el camino..comparto hadas y ellas hacen que la experiencia valga la pena..ánimo guapetona..Nosotras podemos!!..Estoy segura que sera un dia para recordar y una época de nuestra vida que siempre recordaremos con una sonrisa..

Nea dijo...

Hija que bien escribes mondieu, ains que te voy a decir que tu no sepas ya.


Me considero una de las personas más pachorras del mundo, pocas veces me altero,pero estos últimos meses he tenido más pesadillas que en toda mi vida.

El camino no es fácil, y la definición de una montaña rusa de emociones no puede ser más acertada, pero al final se ve la luz jajaja.

Laura Fernandez dijo...

Guau! menuda elocuencia. A tus pies me postro, diosa de las palabras. Nadie lo podria haber descrito mejor. Espero que no tengas que dar demasiados punetazos en lo que te queda, y espero estar ahi... ;)

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