Boicoteadora

11/13/2013

"¿Por qué te boicoteas a ti misma?" 

Es algo que me había preguntado muchas veces mi voz interior y mi yo exterior se quedaba con cara de pánfila sin dar respuesta alguna. Pero cuando lo he escuchado salir de otros labios lo primero que he pensado es "mierda, se ha dado cuenta". Por algún motivo extraño tiendo a pensar que la gente no me ve, no se da cuenta de que he ganado unos kilillos o de que hablo sola cuando estoy concentrada pensando o de que me muerdo los labios. Y me sigo sorprendiendo si alguien me hace referencia a alguna de esas cosas. Es como cuando mi perro Chui mete la cabeza debajo de la cama y actúa como si no pudiéramos verle. 

El autoconocimiento es, y me perdonan la expresión, como una puta cebolla. Porque tu te hartas a quitar capas y más capas a base de llorar porque a más profundizas más olor suelta y más te pican los ojos. Hasta que apenas ves y piensas "ya debe quedar poco". ¡Ja! es entonces cuando pica más, lloras más y al final terminas tirando el resto de la cebolla al plato con gesto airado. Yo que ya tengo asumido que mi cebolla es de grande como la Estrella de la Muerte me lo tomo con filosofía, así que cuando comencé hace unos meses a trabajar en mi inseguridad me lo tomé con tranquilidad. Si, he dicho que tengo inseguridades, pero como cualquier hijo de vecino que no tiene un blog y por tanto no lo dice a los cuatro vientos. Total, ya no llego a tiempo para que me den el Bitácoras este año. 

Reconozco que meterte en tantos berenjenales como en los que me he metido desde verano daría vértigo a cualquiera, a mi Oni se lo da a veces, y que es normal que anímicamente haya pasado por una montaña rusa emocional: la puesta en marcha de Nativo Social, los proyectos en radio, la certificación en coaching con AlientaCoaching... Profesionalmente ya no me podía seguir boicoteando (recuerden esa palabra) y me generaba mucho miedo y ansiedad. Cuando los notaba venir me ponía a meditar, a hacer ejercicios de respiración y a escuchar algún álbum de Los Beatles. Y "pa'lante".

¿Qué pasa? Que cuando empezaba a controlar el asunto de sentirme insegura y desbordada parece que arranqué esa capa de la cebolla para reencontrarme con un viejo conocido, el boicot.

¿Dejas de hacer cosas que te gustaría hacer porque "no merece la pena"?
¿Vas a ir a algún sitio y en el último momento no vas por "pereza?
¿Empiezas proyectos pero los abandonas "porque no van a funcionar"?
¿Eres de los que no cambia nada en su vida porque "no se puede"?

DEJA DE BOICOTEARTE. 

Desconozco si hay estadísticas respecto al porcentaje de población que se boicotea y con qué frecuencia. Y supongo que dependiendo del caso la solución será más complicada o menos. En mi caso noto que soy susceptible de boicotear cualquiera cosa que no suponga una rutina interiorizada. Por ejemplo, si tengo unos días libres y pierdo la rutina de levantarme a las 7 luego necesito varios días de adaptación para volver a conseguirlo porque mi mente me dice "total, si porque te quedes un par de horas más como el domingo no va a pasar nada". 

Esto pasa con cosas fáciles, pero con otras más complicadas se da el llamado bloqueo. Quieres hacer algo, le dices a tu mente que no te boicotee y cual niño con rabieta coge y te bloquea, no vas para adelante ni para atrás. En estos casos lo mejor es tomarte un descanso y mantener ocupada tu mente con cualquier cosa que no sea lo que te bloquea. A mi me pasa, veréis qué tontería, con este blog. Cada vez que me pongo a escribir me bloqueo y por eso tardo tanto en volver. Y cuando logro escribir pienso "jolines, si a mi me gustaría escribir mucho más ¿por qué no lo hago?". Pues porque este boicot aún no lo tengo bajo control.

¡Ojo con obsesionarte con que te boicoteas! Porque entonces te boicoteas más en plan "bueno, ya que me boicoteo me boicoteo ya y asunto arreglado". 

Todavía no he encontrado la solución mágica al boicot, aunque por lo menos he conseguido que no me impida hacer las cosas importantes que quiero hacer. El día que la encuentre os lo haré saber. Por el momento únicamente puedo dar algunos consejos: 

1.- Cuando te bloquees refúgiate en personas cercanas que te den energía positiva, te recuerden que puedes y quieres hacerlo. 
2.- Repítete a ti mismo esas cosas: quiero y puedo.
3.- Como me repiten cada sesión en AlientaCoaching: No seas tu límite limitante.
4.- Si te boicoteas un día no pasa nada, sonríete a ti mismo/a y te dices "pillín, esta vez me has ganado pero para la próxima te voy a dar un curro que verás" y vuelves a intentarlo al día siguiente. 
5.- Conecta con recuerdos alegres de otras veces que has hecho eso que intentas boicotear o parecidas, recuerda cómo disfrutaste del camino y que quieres repetir esas sensaciones. 
6.- Con cosas que te bloqueen no te marques metas o te bloquearás cada vez que veas que no las vas a cumplir.

7.- Y sobretodo, permítete equivocarte, fracasar, empezar de cero, tener miedo, inseguridad... Cuanto más feliz seas menos cuenta echarás a la voz boicoteadora de tu interior. 

Si me veis por aquí en menos de una semana es que voy por buen camino. Que, al menos esta vez, le he ganado al boicot. 


3 comentarios:

Alessandra dijo...

¡Hola Marta!

Me llamo Alessandra y soy doctoranda en la Universidad Complutense de Madrid. Estoy desarrollando una investigación al respecto de algunos blogs en lengua española y tu página Campo de Fresas ha sido seleccionada.

Sería importante enviarte un correo con alguns preguntas, para cuando tengas tiempo de contestarlas. ¿Puedes facilitarme tu correo electrónico para que yo pueda enviarte las preguntas?

¡Gracias!
Alessandra.

Alessandra Ogeda dijo...

¡Hola Marta!

Me llamo Alessandra y soy doctoranda en la Universidad Complutense de Madrid. Estoy desarrollando una investigación al respecto de algunos blogs en lengua española y tu página Campo de Freas ha sido seleccionada.

Sería importante enviarte un correo con alguns preguntas, para cuando tengas tiempo de contestarlas. ¿Puedes facilitarme tu correo electrónico para que yo pueda enviarte las preguntas?

Perdona enviarte este correo otra vez, pero creo que identificada con mi cuenta en Google será más fácil hablarnos...

¡Gracias!
Alessandra.

Marta G. Navarro dijo...

Escríbeme a martagnavarro@gmail.com. Saludos

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