Cinco años de "tita Marta"

12/18/2014

Queridos sobrinos:

Literalmente parece que fue ayer. Cuando desde este mismo blog hablaba contigo, Jesús, para agradecerte que me hubieras hecho caso naciendo un día 18. Lo más lejos posible de la navidad y permitiendo a tu tía Marta disfrutar de tí antes de emprender un viaje a Londres que cambiaría muchas cosas. 

El día de vuestros nacimientos fue muy parecido pero muy distinto a la vez. A los dos os costó salir. Concretamente más de 30 horas. Y en los dos casos era una de mis hermanas pequeñas la que estaba metida en un hospital... Vosotros que sois los primeros, si tenéis algún día hermanos entenderéis lo que quiero decir. Hubiera preferido pasar yo las dos veces por eso. Y al final el alivio, la magia de ver que ellas estaban bien. Entonces llegaba el momento de conoceros. Sin duda los dos mejores momentos de lo que llevo de vida. Los dos erais tan perfectos, y teníais vuestro carácter muy marcado apenas con pocas horas de vida.

Dicen que los bebés no pueden sonreír pero juraría que me dedicaste una sonrisa, Daniel, el día que nos conocimos. Ya tenías una mirada limpia y curiosa. ¡Y apetito, mucho apetito!. Los primeros días debiste beberte tu peso en leche, jajajajaja. Pequeñito pero matón, muy inquieto. Perfecto. Desde entonces, sobrino mío, en tu más de año y medio de vida no has dejado de sonreír, de curiosear, de descubrir... Tú, Jesús, también eras perfecto. Un rubio y un moreno, los Zipi y Zape ideales. La primera vez que te cogí me miraste fijamente y suspiraste, como relajado por fin después del follón de ser presentado en sociedad en una habitación repleta de familiares y amigos. Poco antes te hicieron una foto con flash y frunciste el ceño como diciendo "¿qué haces?". Las cosas claras desde el principio.

Reconozco, pero no se lo digáis a nadie, que los bebés me aburren un poco. A ver, es que no tienen mucha variedad: comer, beber, cagar, bañarse y dormir. Llorar poco, porque habéis sido dos bebés buenísimos. Pero a vosotros me podía pasar horas mirándoos, dándoos el biberón o intentando aprender la técnica del eructo infantil... Soy una pésima canguro y confieso (esto tampoco lo contéis) que disfruto mucho más de vosotros ahora que podemos jugar juntos. En 2015, Daniel, estoy deseando que empieces a hablar para hablarte de Los Beatles y de mil cosas más. Con tu primo Jesús ya lo hago, y hasta se ha hecho fan de Mario Bros como su tita. Mola.

Espero que algún día leamos juntos estas cartas y me podáis decir "qué loca estás, tita". Tú, Jesús, cumples hoy cinco años. Y ya te vas dando cuenta de esas locuras de la tita, pero te conviertes en un cómplice fiel. No olvidaré cuando fui a verte durante los "7 días sin hablar" y te expliqué con signos que era un juego. Inmediatamente dejaste de hablar para seguirme el juego aunque, un par de horas después me decías "tita, este juego es muy largo". Entonces empezaste a hacerme de intérprete y explicarle a tus vecinitas que tu tita no podía hablar porque estabais jugando. 

Feliz cumpleaños, mi rubio favorito. Hazle caso de nuevo a la tita y móntate tú también en el avión de la vida. No tengas miedo de caerte porque tu tía Marta te acompañará siempre y, encima, tienes a tus papás, al tito Jorge y mucha más familia que te quiere. Siéntete muy orgulloso siempre de ser quién eres y tal cual eres, yo estoy muy orgullosa de tí. No permitas jamás que te digan que no puedes aspirar o soñar con algo. Yo sé que vas a tener muy claro lo que quieres y lo que no, lo que te gusta y lo que no... tu camino. Lo mismo que estoy convencida de que vas a hacer lo que te propongas, vas a brillar con luz propia. 

Y a mi moreno, mi Daniel... En mayo hablamos, en tu segundo cumpleaños. Llevo toda la vida escuchando que no hay nada comparable al amor que se siente hacia un hijo. No lo sé, pero desde que soy tita si sé lo que es poner por delante de tu propia vida y felicidad a otra persona. Sentir que la vida tiene sentido porque estáis en ella. Gracias por todo.

1 comentarios:

Lolyydany Garcia dijo...

Simplemente y como siempre, espectacular.

Publicar un comentario en la entrada

 

También en...